El Consejo de Administración en la gestión de riesgos
La gestión de riesgos se define como las actividades coordinadas para dirigir y controlar una empresa en relación con el riesgo, con el objetivo de integrar este proceso con su gobierno corporativo, planificación estratégica, procesos de información, políticas, valores y cultura.
En la actualidad, debido a numerosas políticas y regulaciones, las empresas deben supervisar y gestionar sus riesgos de manera eficiente. Esto requiere una comprensión profunda de los diversos riesgos que enfrentan, incluyendo los financieros, operativos, legales y estratégicos.
Responsabilidades clave del Consejo de Administración en la gestión de riesgos
El Comité de Riesgo y Cumplimiento
El Consejo de Administración puede delegar sus responsabilidades relacionadas con la gestión de riesgos mediante la creación de un Comité de Riesgo y Cumplimiento, encargado de supervisar y evaluar las políticas y prácticas de gestión de riesgos.
Funciones generales
- Evaluar los mecanismos que presente la Dirección General para la identificación, análisis, administración y control de los riesgos a que esté sujeta la sociedad y dar su opinión al Consejo de Administración.
- Analizar los riesgos identificados por la Dirección General.
- Definir los riesgos estratégicos a los que dará seguimiento el Consejo de Administración.
- Definir los riesgos financieros y de la operación a los que dará seguimiento la Dirección General.
- Evaluar los criterios que presente el Director General para la revelación de los riesgos a que está sujeta la sociedad y dar su opinión al Consejo de Administración.
- Conocer las disposiciones legales a que está sujeta la empresa y dar seguimiento estricto a su cumplimiento.
- Conocer los asuntos legales pendientes y dar su opinión al Consejo de Administración.
¿Por qué es importante dar prioridad a la gestión de riesgos?
El rol de un órgano de supervisión, como el Consejo de Administración, es de vital importancia debido a su capacidad para proporcionar dirección estratégica y supervisión activa. Esta función es fundamental para proteger a la organización de riesgos potenciales y garantizar su capacidad para capitalizar oportunidades de manera equilibrada y sostenible.